Oscar A. Pérez Sayago
Director General
Confederación Interamericana de Educación Católica
La expresión “paz desarmada y desarmante” del Papa León XIV define el tipo de paz que la escuela está llamada a construir. No es una paz pasiva o ingenua, sino una paz con poder transformador:
- Paz desarmada: No se sostiene en armas, amenazas, miedo o dominio. Renuncia a la lógica de la fuerza como método y opta por el diálogo, la justicia y la confianza mutua.
- Paz desarmante: Tiene el poder de “desarmar” al otro—disolver su odio, miedo y deseo de venganza—transformando su corazón mediante la bondad, la fragilidad asumida y la perseverancia en el encuentro.
Como señala León XIV: “La bondad es desarmante. Quizás por eso Dios se hizo niño”. Y en el contexto educativo: “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la tierra. Una comunicación desarmada y desarmante nos permite compartir una mirada distinta sobre el mundo”.
- Partir de la realidad y sus violencias (Con énfasis en cómo las violencias “arman” estructuras injustas que la paz desarmada debe cruzar).
La educación para la paz desarmada y desarmante parte del reconocimiento honesto de las violencias que existen en el contexto de nuestros estudiantes: violencia directa (conflictos, agresiones), violencia estructural (desigualdad, pobreza, exclusión) y violencia cultural (racismo, machismo, estigmas, desprecio).
Fundamento pedagógico: Solo si los educadores y estudiantes “leen” críticamente estas violencias, pueden entender que ellas no son naturales ni inevitables, sino construcciones sostenidas por armas visibles e invisibles (físicas, institucionales, simbólicas). Entonces, la pedagogía de paz desarmada invita a preguntar: ¿Cómo hemos “armado” estas estructuras? ¿Cómo podemos “desarmarlas”?
Así, la paz desarmante comienza cuando los estudiantes reconocen que sus palabras, prejuicios y acciones cotidianas pueden ser armas que hieren, y descubren su poder para elegir otras armas: la escucha, la verdad dicha sin odio, el perdón.
- Paz positiva como horizonte (La paz desarmada rechaza la “paz del miedo” y construye justicia).
Este marco asume la noción de paz positiva: no solo ausencia de violencia, sino presencia de justicia social, derechos humanos, equidad, cuidado de la vida.
Fundamento pedagógico: Una paz desarmada rechaza la falsa seguridad basada en armas y rearmes. León XIV advierte: “muchas personas con corazón dispuesto a la paz se sienten impotentes ante la incertidumbre del presente. Sin embargo, tratar la paz como un ideal lejano lleva a justificar la guerra e incluso a considerarla necesaria”.
En la escuela, esto significa enseñar que la paz no viene de ganar poder por la fuerza, sino de construir juntos condiciones de dignidad, equidad y justicia. La paz desarmante actúa cuando estructuras injustas se transforman sin represalias, sino con reparación y reconciliación.
- Enfoque de pedagogía crítica (Cuestionar las narrativas que “arman” la guerra y la violencia).
La pedagogía crítica forma sujetos capaces de interpretar y cuestionar cómo el poder y la opresión se normalizan y se “arman” como sentido común.
Fundamento pedagógico: La paz desarmada requiere pensar críticamente sobre narrativas que legitiman la guerra, la discriminación y la fuerza como soluciones. Los educadores deben ayudar a estudiantes a:
- Desnaturalizar la violencia (“la guerra siempre ha existido, es inevitable”→ NO).
- Reconocer que la paz es un proyecto histórico a construir, no un sueño imposible.
- Analizar cómo se “arman” conflictos a través de lenguaje, medios, discursos políticos.
- Imaginar alternativas no violentas.
Como dice León XIV: “Desarmemos la comunicación de cualquier prejuicio, rencor, fanatismo y odio; purifiquémosla de la agresividad”. La pedagogía crítica es desarmante porque rompe el encantamiento de “las armas poderosas y sofisticadas” y abre la conciencia a otras posibilidades.
- Educación en valores y en la acción transformadora (Vivir valores de paz como “des-armamiento” del corazón).
La educación para la paz desarmada y desarmante es educación en valores específicos: justicia, solidaridad, cooperación, respeto, autonomía moral, diálogo, compasión. Pero estos no son contenidos abstractos.
Fundamento pedagógico: Los valores de paz se viven como prácticas de des-armamiento:
- Justicia: renunciar a humillar y dominar al otro.
- Solidaridad: reconocer la dignidad del diferente, del enemigo.
- Autonomía: elegir la paz aunque sea más difícil que la venganza.
- Diálogo: escuchar al otro en su singularidad y verdad.
León XIV insiste: “La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en que miramos a los otros, escuchamos a los otros, hablamos de los otros”. Así, la acción transformadora no busca vencer al adversario sino encontrarlo, tránsito en el que ambos quedan transformados.
- El conflicto como oportunidad de des-armamiento (Gestionar conflictos sin armas y mediante la conversión de corazones).
El conflicto se reconoce como inevitable, pero la respuesta puede ser armada (represalia, venganza) o desarmada (diálogo, reparación).
Fundamento pedagógico: La paz desarmada transforma los conflictos escolares en espacios pedagógicos donde se practican alternativas. La paz desarmante ocurre cuando:
- Se escucha la verdad sin odio (reconocimiento).
- Se repara el daño (justicia restaurativa, no punitiva).
- Se revisan prejuicios y se abre el corazón (transformación).
Ejemplo: Ante un conflicto de bullying, en lugar de castigar al agresor, la comunidad escolar busca entender qué lo “armó” de tanta rabia, qué heridas lo impulsan, cómo puede el agredido y la comunidad ayudarlo a “desarmarse”. Así el conflicto se convierte en oportunidad para que todos aprendan a renunciar a las armas.
- Clima democrático y relaciones horizontales (La paz desarmada requiere estructuras sin dominio; la paz desarmante nace de la confianza, no del miedo).
La escuela no enseña paz mientras su estructura sea autoritaria, donde se impone orden por miedo y castigo.
Fundamento pedagógico: Un clima democrático “desarma” la cultura del miedo y genera confianza. Esto significa:
- Participación real: estudiantes y docentes en toma de decisiones.
- Normas consensuadas, no impuestas.
- Reconocimiento de la diversidad de pensamiento.
- Resolución no violenta de conflictos.
León XIV subraya la importancia de que “con las manos desnudas, alzadas al cielo y abiertas hacia los demás” trabajemos por paz. En la escuela, esto es un clima donde se ven “manos desnudas” (no armas de poder, no represalias), donde la vulnerabilidad del docente que pide perdón y del estudiante que tiene miedo son espacios para la paz desarmante.
- Ciudadanía, memoria y horizonte planetario (Desarmar narrativas de guerra y construir futuro compartido).
La educación para paz desarmada y desarmante conecta el aula con la transformación de la sociedad.
Fundamento pedagógico: Los estudiantes necesitan:
- Memoria histórica: Entender cómo la guerra ha marcado sus territorios y comunidades; reconocer actos de resistencia y reconciliación.
- Derechos humanos: Aprender que toda persona merece dignidad, no amenazas.
- Ciudadanía planetaria: Comprender que estamos interconectados; la paz de uno es paz de todos.
León XIV cita el profeta Isaías como esperanza última: “Con sus espadas forjarán arados… No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra” (Is 2,4-5). En la escuela, esto significa educar para que los jóvenes imaginen un mundo donde se desarmen los corazones, las palabras, las estructuras y, finalmente, las armas mismas.
Conclusión: El rol transformador del educador
Un educador que opta por la paz desarmada y desarmante es alguien que:
- Se des-arma a sí mismo: Renuncia al autoritarismo, al castigo como única respuesta, al desprecio por el que piensa distinto.
- Enseña a des-armarse: Ayuda a los estudiantes a soltar armas de odio, prejuicio, venganza, fanatismo.
- Construye comunidades desarmadas y desarmantes: Donde la paz no es imposición, sino presencia viva que transforma.
Como afirma León XIV: “Bienaventurados ustedes, los que trabajan por la paz… Dios da alegría a quienes engendran amor en el mundo, alegría a quienes, en lugar de vencer al enemigo, prefieren la paz con él”.
Esta es la invitación a los educadores: ser constructores de puentes, con las manos desnudas, las palabras desarmadas y los corazones desarmantes.




