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Bogotá, Colombia - América

LIBRO DE INFOGRAFÍAS- EDUCAR ES UN ACTO DE AMOR, ES DAR VIDA

La Confederación Interamericana de Educación Católica – CIEC celebra en el año 2020 sus setenta y cinco años de servicio y compromiso con la Educación Católica de América. Nuestra misión es animar la evangelización de los pueblos de América a través de la educación, difundir y defender los grandes principios que conciernen a la organización y orientación de la Educación Católica, y promover la comunión y solidaridad entre sus miembros.

Como parte de nuestra reflexión, conviene preguntarnos con frecuencia qué es lo católico de la misión educativa o, mejor, qué hace que una propuesta educativa sea católica. Reconocemos el valor de muchos trabajos escritos sobre el tema y que dan pistas importantísimas para responder esta pregunta. Desde la CIEC asumimos que la Escuela Católica es «una espiritualidad que invita a encontrar a Dios y encontrarse con Él en la persona de los estudiantes y los colegas, y que anuncia a Jesucristo fundamentalmente por la manifestación del rostro misericordioso de Dios; una relación pedagógica respetuosa, creativa y propiciadora del crecimiento de las personas; una opción basada en la construcción de comunidad y en la preocupación por los pobres, la justicia y el cuidado de la casa común; una propuesta educativa de calidad y contextualizada a las realidades económicas, sociales y políticas; y con unos valores que, a partir de la esperanza, toman en cuenta las capacidades y potencialidades de cada persona y el compromiso con la construcción de una sociedad justa, equitativa y en paz». (Hno. Carlos Gómez, FSC).

No soy quién para hacer juicios de valor ni mucho menos para cuestionar siquiera «la catolicidad» de nuestras escuelas. No obstante, conviene siempre, como decía Bertrand Rusell: «En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras»; entre otras cosas, porque fue siempre muy propio de tantos fundadores de congregaciones religiosas educativas como La Salle, San José de Calasanz, San Ignacio y Don Bosco, entre otros, revisar continuamente sus prácticas, reescribirlas, probarlas, rehacerlas y replantearlas.

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