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El anuncio del Evangelio a los jóvenes de hoy en la Escuela Católica

El anuncio del Evangelio a los jóvenes de hoy en la Escuela Católica

Por: Oscar A. Pérez Sayago – Secretario General de la CIEC.

Durante muchos años y en muchas ocasiones hemos planteado temas similares al objeto de esta reflexión. La realidad juvenil nos desafía continuamente aunque pareciera que las respuestas que hemos dado nos producen sentimientos encontrados que van desde el entusiasmo y la euforia  hasta la insatisfacción y la resignación por lo realizado; del sentir que no hemos estado a la altura de las demandas de los jóvenes, pasando por la tranquilidad crítica que intenta la renovación, hasta el atrincheramiento autista en las instituciones para buscar certezas que nos dan seguridad pero frenan nuestras búsquedas.

Como ha sido frecuente el abordaje, no aspiro entonces sino a volver sobre temas que pueden ser recurrentes y, quizás, aportar algunas reflexiones más con la intención de avivar la esperanza e invitarlos a continuar las búsquedas, pero, sobre todo, a arriesgar algo de nuestro capital histórico para servir a la causa de Dios por la Educación Católica con creatividad, decisión y, oportunidad.

Intentaré ilustrar algunas constataciones tanto de los jóvenes como de la Escuela Católica. Obviamente no pretendo ni agotar el tema ni sentirme dueño de verdades incontestables; de hecho, todo es discutible, pero si al menos suscita el debate, creo que cumpliré el objetivo.

La cultura actual está atravesando distintas problemáticas que provocan una difundida “emergencia educativa”. Con esta expresión nos referimos a las dificultades de establecer relaciones educativas que, para ser auténticas, tienen que transmitir a las jóvenes generaciones valores y principios vitales, no sólo para ayudar a cada persona a crecer y a madurar, sino también para concurrir en la construcción del bien común.

La Educación Católica, con sus numerosas instituciones educativas, ofrece una contribución relevante a la iglesia en el proceso de renovación que nos propone el Papa Francisco, con el objetivo de forjar en los jóvenes y en la cultura los valores antropológicos y éticos que son necesarios para edificar una sociedad solidaria y fraterna.

Los jóvenes, una generación interactiva

Quiero proponer una puerta de entrada a las nuevas culturas juveniles, con base en la idea de que sólo si nos acercamos a los jóvenes será posible conocer y comprender mejor quienes son y qué necesitan.

  1. Más visuales que nunca

Los jóvenes viven en un mundo visual, y esto es así por decisión de los adultos, ya que son ellos quienes introducen la tecnología en el hogar. Los jóvenes de todos los sectores sociales viven en un mundo de pantallas. De hecho, al explicar cuáles son los medios y las tecnologías de la casa que les pertenecen solo a ellos, que les son propios y no constituyen un bien familiar, los jóvenes hablan del celular, la computadora y la televisión.

 

  1. Tres pantallas

Tres pantallas: la televisión, el celular y el computador enmarcan la vida de los jóvenes, ya que pasan con ellas la mayor parte de su tiempo libre.

La televisión sigue siendo el medio más presente en su cotidianeidad, aunque a mayor uso de internet, menos tiempo para la televisión. Cuando ven televisión, los jóvenes se sienten acompañados en un tiempo de ocio que no encuentran cómo llenar. Reservan felicidad y alegría para el celular y el computador. La televisión en cambio, los ayuda a pasar el tiempo y les hace compañía.

El celular, al igual que la televisión, no reconoce diferencias sociales. Por su carácter portátil, es el medio que más acompaña a los jóvenes durante el día. El principal uso que hacen todos los jóvenes del celular es comunicativo y la mayoría de ellos lo utilizan para conectarse con amigos mediante mensajes de texto. El segundo uso que hacen es para escuchar música.  La música es el consumo cultural más importante para los jóvenes. Podrán comunicarse, escuchar música y navegar, las tres funciones que más aprecian, necesitan y buscan los jóvenes, concentrados en una sola pantalla. El celular al permitirles estar permanentemente comunicados, les da seguridad. Unido a esto, la posibilidad de sentirse acompañados. Una vez más, la vida social es la prioridad entre los jóvenes.

El computador es la tercera pantalla presente en la vida de los jóvenes. Es la tecnología que más ha crecido en los últimos años. Internet es un espacio propio, que en su percepción les pertenece sólo a ellos, donde están exentos de la presencia adulta. Al usar el computador de manera individual, privada y solitaria, la principal función es efectivamente social, mientras la segunda es escuchar música. De igual manera lo que más valoran de internet, es la posibilidad de comunicarse y de informarse. Los jóvenes de hoy se informan en soporte digital antes que en papel.

  1. Lectores pero diferentes 

Las pantallas que pueblan la vida diaria de los jóvenes no sólo han generado un vínculo diferente con los padres y los amigos, sino también con la información, el aprendizaje y el conocimiento. Las tecnologías les permiten acceder a saberes sin límites. Los jóvenes de hoy no leen menos. Leen de otra manera, en otros soportes y con otros fines.

En este contexto, parece lógico que los jóvenes que nacieron con las tecnologías digitales elijan leer de un modo diferente al tradicional. Leen, sí, pero en pantallas. Leer no se aplica sólo a los libros. En realidad, el concepto de lectura debería modificarse por el plural: lecturas. Hoy existen diferentes maneras de leer y diversos soportes para la lectura. Las pantallas incluyen palabras, imágenes, música, hipertextos, cambian los modos de leer como cambió el modo de escribir. Efectivamente, no existe hoy entre los jóvenes un solo modo de leer.

Es imposible analizar el fenómeno de la lectura sin explorar cómo conviven en cualquier sociedad la cultura letrada, la oral, la audiovisual y la digital. Vivimos en una sociedad multicultural en la que estos lenguajes y escrituras se entrecruzan, integran y convergen. El desafío en el siglo XXI es seguir promoviendo la lectura de libros sin dejar de reconocer la multiplicidad de escrituras y alfabetizaciones que necesita un ciudadano para poder comprender lo más variados discursos que tanto influyen en su vida diaria. El capitán cultural se fortalece en la diversidad de lenguajes. Y en las lecturas, siempre es plural. 

  1. Cinéfilos de la acción y el terror

A la gran mayoría de jóvenes les gusta el cine. Ya sea que lo vean en la pantalla grande de una sala o en su casa, sea por televisión, en la computadora o en DVD. Las preferencias de los jóvenes se dividen en acción y terror. Los jóvenes prefieren las películas de acción y se aburren con aquellas que trabajan en largos planos la subjetividad o los procesos íntimos. Es posible interpretar que, ante las dificultades de saber qué hacer con el pasado y con el futuro, los jóvenes se consagran al presente, al instante. Privilegian la hiperrealidad de lo instantáneo, la fugacidad de la música que hay que escuchar en la semana, la velocidad de la información y la comunicación que propicia el olvido.

El género de acción se vincula también al comportamiento cada vez más mosaico y simultáneo de los jóvenes. El género del terror es también una marca propiamente juvenil. El terror es un signo importante que marcar el paso de la infancia a la adolescencia. Ser capaz de aguantar una película de terror hasta el final es una muestra clara de madurez. En todo caso, si los jóvenes eligen ver películas (sean de acción o terror), será porque la historia los atrapa. O simplemente, porque los hace emocionar. 

  1. Propietarios tecnológicos

La televisión es el medio de comunicación que los jóvenes más utilizan cada día. Luego sigue el celular y finalmente, el computador. Este orden se vincula de un modo directo con la penetración de etas tecnologías en los hogares. Sin embargo, para los jóvenes de hoy el celular es el medio de comunicación más importante no sólo por su carácter portátil sino porque les pertenece exclusivamente, no es un medio familiar como la televisión y el computador. Esta sensación de propiedad, sin duda, influye en la jerarquía que le otorgan. El computador ocupa el segundo lugar y la televisión el tercer lugar.

La interactividad que les proponen el celular y la computadora y la cualidad de ambos para mantenerlos comunicados con amigos son dos dimensiones fundamentales en la cultura juvenil que la televisión no puede satisfacer. Si la tecnología le pertenece al joven, si es suya y no de la familia, la importancia del medio aumenta. 

  1. Desafiantes y rebeldes

Los medios de comunicación y las tecnologías también transforman los vínculos entre las generaciones y crean nuevas maneras de relacionarse al interior de la familia. Adultos y jóvenes pasan más tiempo en los hogares, pero ello no significa que compartan más tiempo juntos.

La multiplicación de equipos y de tecnología ha creado una situación que algunos especialistas calificaron de “vivir juntos, pero por separado”, en la que cada miembro de la familia selecciona su menú cultura. Los jóvenes se contrastan y se comparan con sus mayores, los enfrentan, los desafían y a la vez negocian. Los medios e internet son uno de los espacios en los que los adolescentes sienten que se habla de ellos y a ellos. Experimentan un nivel de autonomía y libertad que hoy comienza a una edad muy temprana. Los medios son objetos de arbitraje y negociación entre padres e hijos y por qué no decirlo entre docentes y estudiantes. Marcan la autonomía de los jóvenes y definen el grado de lo que pueden y no pueden hacer. La autonomía de los jóvenes pasa hoy por la conectividad. Entre otros motivos, porque además la mayoría de los jóvenes están convencidos de que son ellos quienes más saben de computadores e internet. 

  1. Conectados todo el día

Los jóvenes pasan un promedio de casi cinco horas diarias con todos los medios de comunicación y tecnologías, si pudieran sumarlos. Esta elevada exposición da cuenta de la manera como los jóvenes usan su tiempo libre. Las tecnologías han creado nuevas formas de sociabilidad entre los jóvenes. La comunicación virtual no anula ni sustituye la vida social de los jóvenes en el mundo real. Ellas les permiten a los jóvenes proponer una relación con el otro en un espacio más libre, más desinhibido. La mediación de la pantalla la ausencia de imagen física y la anulación de la dimensión corporal les ofrecen a los jóvenes la posibilidad de hablar de sí mismos con mayor autenticidad. Por este motivo, los jóvenes de hoy articulan en forma complementaria los diferentes medios y soportes para comunicarse con amigos. Y saben claramente para qué momento y para qué tipo de mensaje utilizarlos. 

  1. Visibles y desinhibidos

El principal uso que los jóvenes hacen de internet es comunicativo. Comunicarse con amigos es lo que todos los jóvenes más valoran de internet, sin distinción económica. En efecto, las redes sociales crean la ilusión de mantener a los usuarios siempre conectados, nunca solos. La juventud es una etapa de construcción de identidad. Los jóvenes empiezan a preguntarse quiénes son, qué piensan de sí mismos y cómo se ven ante los demás. Buscan pertenecer a los diferentes grupos con los que conviven. Necesitan sentir que los otros los aprueban, validan y aceptan.

 El perfil en una red social es para el joven un marco de pertenencia, donde pertenecer es una marca de cultura juvenil. En su perfil, el joven ensaya estrategias de comunicación y busca respuestas que los ayuden a ser aceptados socialmente. Eligen qué contar y qué no. Se interrogan sobre ellos y toman decisiones. Monitorean las reacciones de sus audiencias y negocian qué imagen de ellos es la que será aprobada. Con el perfil el joven está pidiendo a sus pares que lo evalúen, juzguen y en lo posible aprueben. Lo que está en juego para ellos no es una página web sino su personalidad. Internet creó un nuevo orden basado en la visibilidad. De hecho, estar desconectado es volverse invisible. La mediación de la pantalla les permite a los jóvenes construir una relación con el otro de mayor libertad y con menos inhibiciones.

  1. Autoinmunes y expertos

Con la gradual expansión de internet, las nociones de lo público y lo privado se han modificado. La intimidad se ha desplazado a la web. Las redes sociales han modificado los lugares de privacidad, que ahora parece estar a la vista de todos. La necesidad que sienten los jóvenes de escribir sobre sí mismos en las redes sociales genera una relación diferente entre lo público y lo privado. Las fronteras entre ambos mundos se han desdibujado. Existen motivos para ello. En primer lugar, es necesario saber que para los jóvenes “tener muchos amigos” es un valor prioritario.

La privacidad cede ante el deseo de ser popular y visible. Por otro lado, los jóvenes suben información privada a internet porque están convencidos de que sólo quienes los conocen leen sus páginas web. Finalmente, los jóvenes incluyen contenidos personales en su página porque tienen poca conciencia de los riesgos que trae la web. En suma, los jóvenes sienten una suerte de inmunidad y se ven a sí mismos como “expertos tecnológicos”.

  1. Multimediáticos y multifuncionales

 Los jóvenes de hoy pertenecen a la generación multimedia, llamada así no sólo por la variedad de medios a su disposición, sino también, y sobre todo, por sus prácticas simultáneas. Los jóvenes utilizan los medios y las tecnologías al mismo tiempo. Mientras miran televisión, escuchan música o navegan por internet, se comunican por celular y hacen la tarea. Esta dimensión multifuncional incide en su manera de aprender, conocer y percibir el mundo. Los chicos de hoy han desarrollado nuevas capacidades, por ejemplo, visuales (en el procesamiento de las imágenes), así como prácticas por ensayo y error (mucho más frecuentes que antes). Es difícil anticipar cómo influirá la yuxtaposición de tecnologías en sus aprendizajes. Por el momento, sólo es posible afirmar que, para los jóvenes de hoy, los tiempos con los medios son compartidos y nunca excluyentes.

Estos cambios no son menores. Por el contrario, implican fuertes transformaciones en la manera en que los jóvenes forman su identidad, se relacionan con el otro, adquieren saberes, construyen conocimientos, incorporan aprendizajes y conciben el mundo.

Para concluir esta primera parte introductoria, quiere retomar al Papa Francisco “Pero lo que no se puede discutir es que ustedes se enfrentan a diario a jóvenes de carne y hueso, con posibilidades, deseos, miedos y carencias reales. Jóvenes que están ahí, en cuerpo y alma, como son y como vienen, ante un adulto, reclamando, esperando, criticando, rogando a su manera, infinitamente solos, necesitados, aterrorizados, confiando persistentemente en ustedes aunque a veces lo hagan con cara de indiferencia, desprecio o rabia; atentos a ver si alguien les ofrece algo distinto… o les cierra otra puerta más en la cara”.

 

EL ANUNCIO DEL EVANGELIO HOY

A propósito del anuncio del Evangelio hoy me permito parafrasear de nuevo al Papa Francisco desde Evangelii Gaudium (Nº19 y 24).

La evangelización obedece al mandato misionero de Jesús: «Id y haced que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19-20). En estos versículos se presenta el momento en el cual el Resucitado envía a los suyos a predicar el Evangelio en todo tiempo y por todas partes, de manera que la fe en Él se difunda en cada rincón de la tierra.

La Escuela Católica al insertarse en el proceso evangelizador de la Iglesia, es la comunidad de discípulos que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan.

«Primerear»: La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro de los jóvenes, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!

Como consecuencia, la Escuela Católica sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. Pero luego dice a los discípulos: «Seréis felices si hacéis esto» (Jn 13,17). La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los jóvenes, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.

Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a los jóvenes en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites.

Fiel al don del Señor, la Escuela Católica sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña. El sembrador, cuando ve despuntar la cizaña en medio del trigo, no tiene reacciones quejosas ni alarmistas. Encuentra la manera de que la Palabra se encarne en una situación concreta y dé frutos de vida nueva, aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados.

Por último, la Escuela Católica gozosa como siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado impulso donativo.

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