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Nuevos tiempos: un nuevo tipo de educación

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Nuevos tiempos: un nuevo tipo de educación

Escrito por Leonardo Boff

Es interesante observar el título de la Carta que el papa Francisco ha dirigido a toda la humanidad. Ha manifestado explícitamente que ha podido redactarla gracias a la ayuda de muchos expertos en los temas que afronta.

La realidad en las últimas décadas ha cambiado tanto que ha afectado también a nuestro estilo de educación. Cito algunos de estos cambios:

 

– Hemos construido el principio de nuestra autodestrucción con armas nucleares, químicas y biológicas. Nada es absolutamente seguro y un accidente cualquiera puede destruir nuestra civilización.

 

– El calentamiento global crece día a día. Si no hacemos nada, como la comunidad científica norteamericana ha advertido, podemos conocer dentro de algunos años un calentamiento abrupto de hasta 4-6 grados Celsius. Con eso, la mayoría de los seres vivos conocidos no resistirán y desaparecerán. Y parte de la humanidad también.

 

– La escasez de agua potable (sólo el 0,3% es accesible a los seres humanos y a los animales) puede provocar guerras letales para garantizar el acceso a fuentes de agua dulce. O también alianzas de cooperación.

 

– La planetización es un hecho nuevo en la historia de la Tierra y de la Humanidad. Salimos un día de África, donde estuvimos durante 4-5 millones de años y por eso somos todos africanos, y después nos esparcimos por los continentes; ahora estamos volviendo y encontrándonos en un solo lugar: la Casa Común, la Tierra.

 

– La crisis ecológica afecta directamente al sistema-vida y al sistema-Tierra. Estamos destruyendo las bases físico-químicas que sostienen la vida. De continuar la sobrerexplotación de la Tierra, ella no aguantará y nuestra civilización estará amenazada.

 

– Existe el peligro de que superbacterias que perdieron su hábitat por la deforestación puedan invadir ciudades y diezmar a miles de personas, sin que sepamos cómo enfrentarlas con potentes antibióticos.

 

Estos son datos, no fantasías. La gran mayoría de las personas no tiene conciencia de los peligros que corre. Es como en tiempos de Noé: todos se divertían y se reían del anciano, y vino el diluvio. Sólo que hoy es diferente: no tenemos un Arca de Noé que pueda salvar a algunos y dejar perecer a los otros. Todos podemos perecer.

 

Todo esto nos obliga a pensar sobre el futuro común de nuestra especie y de la Casa Común. Todo debe comenzar con una sensibilización general. En casa y en la escuela es donde tal nueva conciencia debe surgir.

 

Veamos qué tareas nuevas se presentan a los maestros y qué nueva percepción deben desarrollar en los educandos. Lógicamente la escuela debe llevar adelante su tarea básica, como la enunció la UNESCO:

 

(1) Aprender a conocer todo lo que el pasado nos legó. Como escribió Montaigne (1533-1592) en sus Ensayos: «el educador debe tener la cabeza sobre todo bien montada, más que bien llena». Es decir, saber la situación real de la Tierra y trasmitirla a los estudiantes;

 

(2) aprender a pensar, sabemos mucho y todo está en Google, pero no pensamos lo que sabemos. El saber es un poder que puede construir una bomba atómica o un antibiótico. El saber no es neutro. Pensar es detectar a quien sirve el saber y quiénes son los dueños del saber;

 

(3) aprender a vivir, que es crear un carácter recto, amante de la verdad, es ser un buen ciudadano participativo con un proyecto solidario de vida;

 

(4) aprender a convivir, pues hoy vivimos en medio de las mayores diferencias de raza, religión, ideas, opciones sexuales; no permitir que la diferencia se transforme en desigualdad; todos tienen derecho de vivir su modo de ser; importa estar abierto en las redes sociales al destino de los pueblos, muchas veces trágico como ahora en Siria; interesarse por el sufrimiento de los más pobres y excluidos;

 

(5) aprender a cuidar. Esto es nuevo pues sabemos que el cuidado es la ley básica de todos los seres vivos y también del universo; si no cuidamos del agua, la basura, de nosotros mismos y de las relaciones sociales, podemos dar espacio a la degradación; todo lo que amamos, lo cuidamos, y todo lo que cuidamos, lo amamos;

 

(6) aprender a tener una ética y una espiritualidad. La religión puede ayudar pero no necesariamente, pues muchas hacen guerra y matan; ser ético es orientarse hacia el bien, asumir las consecuencias de nuestros actos, buenos o malos; optar por el bien común, por la verdad contra toda corrupción.

 

La espiritualidad es una dimensión antropológica, como lo es la razón, la voluntad y la libido; somos espirituales cuando planteamos preguntas últimas: ¿por qué estoy aquí, cuál es el sentido del universo, de la vida y de mi propia existencia…? Ser espiritual es desarrollar lo que neurólogos y neurolingüistas llaman el “punto Dios en el cerebro”: siempre que abordamos aspectos de lo sagrado y del sentido último de la vida hay una aceleración de nuestras neuronas; es el “punto Dios”, que nos permite intuir que por detrás de todas las cosas hay una Realidad amorosa y poderosa que sustenta todo, las estrellas y también nuestras vidas. El “punto Dios” está hecho de amor, de compasión, de solidaridad y de devoción; nos hace más sensibles a los otros, y más humanos; cultivar el “punto Dios” es superar el materialismo actual y nutrir la esperanza sobre el fin bueno de todo.

 

Los educadores deben imbuirse de estos nuevos desafíos y enseñárselos a sus educandos. Sólo así estaremos a la altura de los graves peligros que se nos presentan.

 

*     *     *

 

Novos tempos – novo tipo de educação

 

A realidade nos últimos decênios mudou tanto que afetou também nosso estilo de educação. Cito algumas destas mudanças:

 

– Construimos o princípio de nossa auto-destruição com armas nucleares, químicas e biológicas. Nada é absolutamente seguro e um acidente qualquer poderá destruir nossa civilização.

 

– O aquecimento global cresce dia a dia. Se nada fizermos, como a comunidade científica norte-americana advertiu, podemos conhecer dentro de alguns anos, um  aquecimento abrupto de ate 4-6 graus Celsius. Com isso, a maioria das vidas conhecidas não resistirá e vai desaparecer. Parte também da humanidade.

 

– A escassez de água potável (só 0,3% é acessível aos seres humanos e aos animais) poderá provocar guerras letais para garantir acesso a fontes de água doce.  Ou também alianças de cooperação.

 

– A planetização é um fato novo na história da Terra e da Humanidade. Saimos um dia da África, onde ficamos por lá por 4-5 milhões de anos e por isso somos todos africanos e nos espalhamos depois  pelos continentes; agora estamos voltando e nos encontrando num único lugar: a Casa Comum,a Terra.

 

– A crise ecológica afeta diretamente o sistema-vida e o sistema-Terra. Estamos destruindo as bases físico-química que sustentam a  vida. A continuar a super-exploração da Terra, ela não aguentará e nossa civilização estará ameaçada.

 

Há o risco de super-bactérias que perderam seu habitat pelo desmatamento e podem invadir cidades e dizimar milhares de pessoas sem sabermos como enfrentá-las com potentes antibióticos.

 

Estes são dados e não fantasias. A grande maioria não tem consciência dos riscos que corre. É como no tempo de Noé: todos se divertiam e riam do velho. E veio o dilúvio. Só que hoje é diferente: não temos uma Arca de Noé que salve alguns e deixa perecer os outros. Todos podemos perecer.

 

Tudo isso no obriga a pensar sobre  o futuro comum de nossa espécie e da Casa Comum. Tudo deve começar com uma sensibilização geral. É em casa e na escola que tal nova consciência deve surgir.

 

Vejam que tarefas novas se apresentam aos mestres e que nova percepção  devem desenvolver nos educandos. Logicamente a escola deve levar avante sua tarefa básica como a UNESCO elencou:

 

(1) Aprender a conhecer tudo  o que o passado nos legou. Como escreveu Montaigne (1533-1592) nos seus Ensaios: “o educador deve ter antes a cabeça bem feita do que bem cheia”.Vale dizer, saber a situação real da Terra e passá-la aos estudantes;

 

(2) aprender a pensar; sabemos muito e tudo está no Google, mas não pensamos o que sabemos. O saber é um poder que pode construir uma bomba atômica ou um antibiotico. O saber não  é neutro. Pensar é detectar a quem ele serve e quem são os donos do saber;

 

(3) aprender a viver que é criar um caráter reto, amante da verdade, é ser um bom cidadão participativo com um projeto solidário de vida;

 

(4) aprender a conviver, pois hoje vivemos no meio das maiores diferenças de raça, religião, ideias, opções sexuais; não permitir que a diferença se transforme em desigualdade; todos têm direito de viver seu modo de ser; importa estar aberto pelas redes sociais ao destino dos povos, muitas vezes trágico como agora na Síria; interessar-se pelo sofrimento dos mais pobres e excluidos;

 

(5) aprender a cuidar; isso é novo pois sabemos que o cuidado é a lei básica de todos os seres vivos e também do universo; se não cuidamos da água, do lixo,de nós mesmos e das relações sociais, podemos dar espaço à  degração; tudo o que amamos cuidamos e tudo o que cuidamos amamos;

 

(6) aprender a ter uma ética e uma espiritualidade; a religião pode ajudar mas não necessariamente, pois muitas fazem guerra e matam; ser ético é orientar-se pelo bem, é assumir as consequências de nossos atos, bons ou maleficos; optar pelo bem comum, pela verdade contra toda a corrupção.

 

espiritualidade é uma dimensão antropológica como é a razão, a vontade e a libido; somos espirituais quando colocamos a perguntas derradeiras: por que estou aqui, qual é o sentido do universo, da vida e de minha própria existência? Ser espiritual é desenvolver o que os neurólogos e neurolinguistas chamam de “ponto Deus no cérebro”: sempre que abordamos assuntos do sagrado e do sentido ultimo da vida há uma aceleração de nossos neurônios; é o “ponto Deus”; ele nos permite intuir que por detrás de todas as coisas há uma Realidade amorosa e poderosa que tudo sustenta, as estrelas e também nossas vidas. O “ponto Deus”é feito de amor, de compaixão, de solidariedade e de devoção; ele nos torna mais sensíveis aos outros e mais humanos; cultivar o “ponto Deus”é superar o materialism atual e nutrir uma esperança sobre o fim bom de tudo.

 

Desses novos desafios os educadores devem eles mesmos se imbuir e repassá-los aos educandos. Só assim estaremos à altura dos graves riscos que se nos apresentam.

 

Leonardo Boff é escritor e publicou um livro sobre a nova cosmologia: ”De onde vem, o universo, a vida, o espírito”, Mar de Ideias, Rio 2016.

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