Por: Oscar A. Pérez Sayago.
Por definición, la presencia de la Iglesia en la sociedad mediante cualquier tipo de institución propia tiene un carácter evangelizador.
Si se trata de una escuela católica, el carácter evangelizador de cuanto en ella se realiza es más explícito, y la clase de Educación Religiosa Escolar – ERE podrá tener connotaciones que no serían posibles en otras escuelas privadas, y menos todavía en las escuelas públicas.
1. Los profesores y profesoras de ERE tienen la oportunidad de dar testimonio de su fe.
En la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el papa FRANCISCO ha asumido la reflexión que el papa BENEDICTO XVI había expuesto al finalizar la Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización realizada en octubre del año 2012.
En concreto, el papa FRANCISCO ha escrito:
«La nueva evangelización convoca a todos y se realiza fundamentalmente en tres ámbitos distintos:
En primer lugar, mencionemos el ámbito de la pastoral ordinaria, “animada por el fuego del Espíritu, para encender los corazones de los fieles que regularmente frecuentan la comunidad y que se reúnen en el día del Señor para nutrirse de su Palabra y del Pan de vida eterna”. También se incluyen en este ámbito los fieles que conservan una fe católica intensa y sincera, expresándola de diversas maneras, aunque no participen frecuentemente del culto. Esta pastoral se orienta al crecimiento de los creyentes, de manera que respondan cada vez mejor y con toda su vida al amor de Dios.
En segundo lugar, recordemos el ámbito de “las personas bautizadas que no viven las exigencias del Bautismo”, no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia y ya no experimentan el consuelo de la fe. La Iglesia, como madre siempre atenta, se empeña para que vivan una conversión que les devuelva la alegría de la fe y el deseo de comprometerse con el Evangelio.
Finalmente, remarquemos que la evangelización está esencialmente conectada con la proclamación del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado. Muchos de ellos buscan a Dios secretamente, movidos por la nostalgia de su rostro, aun en países de antigua tradición cristiana. Todos tienen el derecho de recibir el Evangelio. Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un hori- zonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino ‘por atracción’».
Según este modo de concebir la nueva evangelización, hoy debemos reconocer que todos somos destinatarios de esta dimensión de la acción pastoral de la Iglesia, y los que hemos recibido el don de la fe cristiana estamos llamados a ser agentes de evangelización. En particular, los profesores y profesoras de ERE tienen la oportunidad de dar testimonio de su fe cristiana en su acción educativa y en sus relaciones con los alumnos y alumnas.
2. Los profesores y profesoras de ERE cumplen una acción evangelizadora.
Al observar la realidad de las escuelas llegamos a una conclusión: los tres ámbitos de la nueva evangelización a los que ha aludido el papa FRANCISCO a menudo están presentes en las clases de ERE:
― alumnos, alumnas y familias que forman parte de la comunidad cristiana y desean ahondar en el conocimiento del contenido de la fe y del papel de la Iglesia en el mundo de hoy (ámbito primero);
― alumnos, alumnas y familias que han recibido el sacramento del bautismo pero que se han alejado totalmente de la Iglesia y de la vivencia de la fe en Cristo Jesús (ámbito segundo);
― alumnos, alumnas y familias que no han tenido acceso al conocimiento de Jesús ni muestran interés por la religión católica, y también alumnos y familias que profesan una religión distinta de la católica (ámbito tercero).
De acuerdo con la opinión del papa FRANCISCO, la clase de ERE reúne todas las características para ser considerada un lugar privilegiado en el que los seguidores de Cristo Jesús lleven a cabo una hermosa y fecunda labor de nueva evangelización.
Esto supone la realización de un serio proceso de reflexión que ayude a descubrir nuevos cauces para hacer presente el mensaje del Evangelio en el ambiente escolar, de tal modo que, sin violentar a nadie, este mensaje pueda ser debidamente conocido por todos, no solo mediante la palabra, sino y sobre todo mediante el testimonio de los cristianos.
En una sociedad profundamente marcada por el proceso de secularización y en cambio constante, los que hemos aceptado el mensaje salvador de Cristo Jesús corremos el riesgo de creer que carece de sentido plantear cuestiones de carácter religioso fuera de la comunidad cristiana, por una razón: damos por supuesto que no son de interés para el conjunto de los ciudadanos. Esta actitud es impropia de los seguidores de Jesús, que ha manifestado claramente que su mensaje debe llegar a todos, sin distinción de razas, pueblos y culturas.
He aquí cómo la CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA ha descrito este fenómeno que se da en las sociedades secularizadas:
«El avance del proceso de secularización en la sociedad occidental, caracterizada cada vez más por el multiculturalismo, podría producir una fuerte marginación de la experiencia religiosa, admitiéndola como lícita solamente dentro de la esfera privada. Más en general, en la concepción dominante, se asiste hoy a un tácito rechazo de la cuestión antropológica, o sea, de la cuestión relativa a la plena dig- nidad y al destino del ser humano. Se abre paso así la pretensión de arrancar totalmente de la cultura cualquier expresión religiosa. Con ello, se pierde la conciencia del valor precioso de la dimensión religiosa en orden a un fructífero e incitante diálogo intercultural. Junto a esta línea general, hay que registrar la presencia de otros fenómenos que también amenazan con infravalorar la im- portancia que para la cultura tiene la experiencia religiosa. Pensemos en la difusión de las sectas y del New Age, el cual se ha identificado tanto con la cultura moderna que ya casi no se le considera una novedad»
Si esto es lo que sucede en las sociedades secularizadas y multiculturales, no sería lógico que se diera también en la clase de Religión, sobre todo en las escuelas católicas, cuyo carácter propio supone la oferta de una educación integral que se inspira en los valores evangélicos y tiene el compromiso de hacer una aportación específica a la labor evangelizadora que la Iglesia realiza en la sociedad.
Por otra parte, tanto las relaciones entre las personas como el trabajo escolar tienen lugar sobre todo mediante la acción docente de los profesores de ERE. Por ello, es lógico plantear esta cuestión fundamental: ¿cómo pueden cumplir el compromiso de la evangelización mediante la acción docente y educativa?
3. Los profesores y profesoras de ERE están llamados a estimular al estudio de las grandes cuestiones sobre el sentido de la vida.
Damos por supuesto que los profesores y profesoras de Religión programarán las enseñanzas de su asignatura y los procesos de aprendizaje de sus alumnos teniendo en cuenta la diversidad de situaciones en que estos se encuentran desde el punto de vista religioso.
Esta realidad no deberá ser considerada un problema sino una oportunidad desde la perspectiva de la realización de la misión evangelizadora por parte de los educadores cristianos, en todo tipo de centros escolares.
Ya en el año 2002, la CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA reconoció expresamente la diversidad de los destinatarios de la enseñanza de la ERE. A la vez, subrayó la necesidad de lograr que la propuesta del mensaje del Evangelio llegara a todos, sin distinción. En este caso puso de relieve la dimensión evangelizadora de toda escuela católica.
En este sentido, la Confederación Interamericana de Educación Católica – CIEC expresó en uno de sus documentos:
Aunque la enseñanza de la ERE en las escuelas católicas tiene una misión distinta de la que ejerce en otras escuelas, mantiene la finalidad de ayudar a los alumnos a comprender la experiencia histórica del cristianismo y orientarles hacia el conocimiento de Jesucristo y del contenido de su Evangelio. En este sentido, en las escuelas católicas la enseñanza de la religión constituye una propuesta de carácter cultural que puede ser ofrecida a todos los alumnos, sean las que sean sus opciones personales de fe. En muchos contextos, el cristianismo ya constituye el horizonte espiritual de la cultura de pertenencia de los alumnos.
El profesor de ERE está llamado a estimular a los alumnos al estudio de las grandes cuestiones sobre el sentido de la vida, el significado de la realidad y el compromiso responsable de trans formarla de acuerdo con los valores evangélicos, fomentando la confrontación constructiva entre los contenidos y valores de la religión católica y la cultura contemporánea.
Conviene recordar entonces, que el profesor de ERE invitará a los alumnos a asumir com-promisos responsables en la mejora de la sociedad de acuerdo con los valores evangélicos, y fomentará la confrontación constructiva entre los contenidos y los valores de la religión católica y la cultura contemporánea (carácter evangelizador).
Para lograrlo, convendrá revisar la finalidad que a veces se ha atribuido a la educación religiosa escolar y disponer de unos currículos de la asignatura de Religión que expresen claramente el carácter pre-evangelizador y evangelizador de esta enseñanza, dada la diversidad de situaciones en que se hallan los alumnos que la reciben.
4, Los profesores y profesoras de ERE facilitan el diálogo intercultural e interreligioso.
Refiriéndose a un centro escolar de Albania, el papa FRANCISCO ha declarado que “después de largos años de represión de las instituciones religiosas, desde 1994 ha retomado su actividad, acogiendo y educando a jóvenes católicos, ortodoxos, musulmanes y también algunos alumnos nacidos en contextos familiares agnósticos. Así, la escuela se convierte en espacio de diálogo y de serena confrontación, para promover actitudes de respeto, escucha, amistad y espíritu de colaboración”.
En este contexto, “la educación debe lograr que los estudiantes sean conscientes de sus propias raíces y ofrecerles puntos de referencia que les permitan descubrir el lugar que ocupan en el mundo” (JUAN PABLO II). Todos los niños y los jóvenes deben tener la misma posibilidad de acceder al conocimiento de la religión propia y de los elementos que caracterizan a las otras religiones. El conocimiento de otros modos de pensar y de creer disipa los miedos y enriquece a todos con los modos de pensar de los demás y con sus tradiciones espirituales. Por eso, los profesores tienen la responsabilidad de respetar siempre a la persona humana que busca la verdad de su propio ser; de apreciar y difundir las grandes tradiciones culturales abiertas a la transcendencia y que expresan la aspiración a la libertad y a la verdad».
Este conocimiento no se agota en sí mismo, sino que se abre al diálogo. Cuanto más rico es el conocimiento, más capacitado está uno para realizar ese diálogo y para convivir con quien profesa otras religiones. En el contexto de un diálogo abierto entre las culturas, las distintas religiones pueden y deben hacer una aportación decisi va que ayude a todos a ser conscientes de los valores comunes.
A su vez, el diálogo, fruto del conocimiento, debe ser cultivado para vivir juntos y construir una civilización del amor. No se trata de rebajar la verdad, sino de cumplir con la finalidad de la educación, la cual “tiene una función particular en la construcción de un mundo más solidario y pacífico. La educación puede contribuir a la consolidación del humanismo integral, abierto a la dimensión ética y religiosa, que atribuye la debida importancia al conocimiento y al aprecio de las culturas y de los valores espirituales de las diversas civilizaciones” (JUAN PABLO II). […]
“El diálogo es muy importante para la propia madurez, porque en el diálogo con otra persona, en el diálogo con las demás culturas, incluso en el diálogo con las demás religiones, uno crece: crece, madura. […] Este diálogo contribuye a lograr la paz”, ha afirmado el Papa FRANCISCO».
Así pues, el profesor y profesora de ERE debe reunir las condiciones adecuadas para convertirse en un garante para la educación intercultural y para el diálogo interreligioso, recordando la imagen del Atrio de los Gentiles según el papa BENEDICTO XVI: «Hoy ya no basta el diálogo interreligioso; también es necesario el diálogo con aquellos para los cuales la religión es algo extraño, con aquellos que no saben nada de Dios pero no quieren vivir sin Él, sino acercarse un poco a Él, aunque para ellos siga siendo el Dios desconocido».
5. Los profesores y profesoras de ERE tienen un doble desafío.
El reconocimiento de la delicada situación en que se encuentra la educación religiosa escolar en tantas escuelas, y la urgencia de lograr que las clases de ERE se conviertan en un instrumento de nueva evangelización, nos obligan a aceptar que todos sus profesores deben afrontar un doble desafío:
― por un lado, repensar la finalidad y el carácter de las clases de ERE, y hacerlo con lucidez y espíritu crítico; con la misma lucidez y el mismo espíritu que el papa FRANCISCO ha pedido a todas las comunidades: «Pongan los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, porque no pueden dejar las cosas como están. Ya no nos sirve la ‘simple gestión’»:
― por otro lado, aprovechar los recursos formativos que les ayuden a realizar su labor con eficacia y satisfacción personal, y también los recursos didácticos que respondan realmente a la finalidad y el carácter de la enseñanza religiosa escolar.
Para ello, los profesores y profesoras de ERE deben tener acceso a una oferta de formación continua que les facilite la adquisición de la competencia profesional y la madurez cristiana necesarias.
Pero no solo los profesores de ERE. La responsabilidad de dar testimonio del Evangelio de Jesús es propia de todos los educadores cristianos; para ello, todos necesitan haber adquirido la formación adecuada y actualizarla continuamente.
Si todos afrontamos con valentía estos dos desafíos también daremos respuesta a la insistente invitación del papa FRANCISCO:
«La pastoral en clave de misión debe abandonar el cómodo criterio pastoral del ‘siempre se ha hecho así’. Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructu- ras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunida- des. La concreción de los fines sin una adecuada búsqueda de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía».
Gracias.




