Oscar A. Pérez Sayago
Secretario General
Confederación Interamericana de Educación Católica
El papa Francisco considera la escuela más allá de sus límites geográficos y de sus muros. Él la define como una plataforma para acercarse a los niños y a los jóvenes (Christus Vivit, n.221) La plataforma no está dirigida a sí misma. Ella es la tarima, el área de apoyo que sirve de base para otras operaciones. Es también un lugar privilegiado para la promoción de la persona (Id. n.221), para la evangelización de los jóvenes (Id. n.222).
La escuela no se restringe a sus límites y horarios. Ella los rebasa, apuntando a la realidad circundante y al mundo, ofreciendo una propuesta educativa para toda la vida. Una visión más abarcadora de la escuela la formuló recientemente el papa Francisco, en su mensaje a los colegios jesuitas de América Latina, con motivo del 20 aniversario de su Federación (FLACSI), declarando ocho deseos:
- Que nuestros colegios formen corazones convencidos de la misión para la cual fueron creados.
- Que los colegios sean ´colegios posada´ donde se pueda sanar las heridas propias y ajenas.
- Que los colegios sean realmente de puertas abiertas y no solo de discurso, adonde los pobres puedan entrar y de donde se pueda salir al su encuentro.
- Que no se enrosquen en un elitismo egoísta, sino que aprendan a convivir con todos, donde se viva la fraternidad.
- Que ellos enseñen a discernir, a leer los signos de los tiempos, a leer la propia vida como un don para agradecer y compartir.
- Que tengan una actitud crítica sobre los modelos de desarrollo, producción y consumo que están empujando avergonzadamente hacia la inequidad.
- Que los colegios tengan conciencia y crean consciencia.
- Que sean colegios discípulos y misioneros.




