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Tres claves de tres elementos de una asociación/federación de escuelas y colegios católicos – Ed. 91

Tres claves de tres elementos de una asociación/federación de escuelas y colegios católicos - Ed. 91

Oscar A. Pérez Sayago
Secretario General
Confederación Interamericana de Educación Católica

1.FE, JUNTOS Y EN RED

 

  1. FE

 Para el Papa Francisco, la fe no es una ideología ni un conjunto de normas, sino una experiencia viva de encuentro con Jesucristo que transforma el corazón y humaniza la existencia.

En una federación de escuelas católicas, la fe es el alma del proyecto educativo. No se trata solo de transmitir contenidos religiosos, sino de educar desde el Evangelio, formando personas solidarias, compasivas, conscientes de su dignidad y de la dignidad de los otros.

Como señalaba el Papa: “La educación cristiana tiene que mostrar que la fe es una luz que ilumina la vida y le da sentido”. Esta fe compartida fundamenta la comunión entre las escuelas y las impulsa a ser agentes de transformación en un mundo marcado por la indiferencia y el descarte.

 

  1. JUNTOS

“Nadie se salva solo, nos salvamos en comunidad”, repetia con fuerza el Papa Francisco.

La palabra “juntos” resuena con su propuesta de una educación como acto de amor comunitario, donde la colaboración sustituye a la competencia, y la corresponsabilidad a la fragmentación.

Una federación de escuelas católicas encarna esta visión cuando se convierte en espacio de encuentro, escucha, discernimiento y acción compartida.

Inspiradas por el modelo sinodal, las escuelas no caminan solas, sino que avanzan juntas, en diálogo fraterno y servicio mutuo, construyendo caminos educativos que respondan a los clamores del mundo y al sueño de Dios para la humanidad.

 

  1. RED

El Papa Francisco propone un Pacto Educativo Global que nos invita a “unir esfuerzos para una educación más abierta, inclusiva y participativa”. En esta clave, ser red no es solo tener vínculos funcionales, sino tejer relaciones significativas que den vida a un verdadero ecosistema educativo católico.

Una federación de escuelas es una red viva, que articula saberes, experiencias, espiritualidad y compromiso social.

Desde esta red se construyen alianzas con las familias, las diócesis, otras instituciones educativas y la sociedad civil, para cuidar la casa común, promover la paz y formar ciudadanos con conciencia global y corazón compasivo.

Como dice Francisco: “Es tiempo de una educación que forme corazones abiertos, capaces de comprender, de escuchar, de dialogar y de construir un mundo más humano.”

 

2. CONOCIMIENTO MUTUO, AFECTO Y SOLIDARIDAD

 

  1. CONOCIMIENTO MUTUO

Para el Papa Francisco, educar es un acto profundamente relacional. En el corazón de su magisterio está el llamado a “salir al encuentro del otro”, reconociendo su dignidad, su historia y su cultura. El conocimiento mutuo en las federaciones de escuelas católicas no puede quedarse en lo superficial o funcional. Se trata de un verdadero “encuentro” que genera comunión, como él propone en el Pacto Educativo Global. Conocerse mutuamente es abrirse a la escucha, al diálogo y al reconocimiento del otro como un don. Las federaciones están llamadas a ser espacios donde se cultive esta cultura del encuentro, respetando la diversidad y fomentando la unidad desde la riqueza de cada escuela.

 

  1. AFECTO

El Papa Francisco nos recuerda que “la ternura es el lenguaje de Dios” (Fratelli Tutti, 194). En su pensamiento, el afecto es mucho más que un sentimiento: es una fuerza capaz de transformar relaciones, estructuras y corazones. En el ámbito de las federaciones, el afecto se traduce en una forma de liderazgo cercano, en el acompañamiento fraterno de las escuelas miembros, en la capacidad de acoger al otro sin juicios y de cuidar especialmente a los más débiles. La educación católica debe ser un espacio donde se respire humanidad, donde la pedagogía del afecto —como decía también san Juan Bosco— sea una constante. Francisco nos anima a ser educadores y líderes con corazón, que hagan sentir a todos parte de una gran familia.

 

  1. SOLIDARIDAD

La solidaridad es una de las claves centrales del pensamiento social del Papa Francisco. En Fratelli Tutti, insiste en que estamos llamados a una fraternidad universal que se concreta en acciones: “solidaridad es pensar y actuar en términos de comunidad” (FT, 116). Las federaciones de escuelas católicas están llamadas a vivir esta solidaridad no solo como ayuda puntual, sino como una opción estructural. Solidaridad es compartir recursos, defender juntos el derecho a una educación digna para todos, apoyar a las escuelas con menos posibilidades y levantar la voz profética ante las injusticias. Es trabajar juntos, sin protagonismos, con la certeza de que “nadie se salva solo”. En palabras de Francisco: “la verdadera solidaridad es una forma de hacer historia”.

 

3. APOSTAR POR UNA MEJOR EDUCACIÓN, PROMOVER UNA EDUCACIÓN INTEGRAL Y SER MOTOD DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL

 

  1. APOSTAR POR UNA MEJOR EDUCACIÓN

La misión de una federación de colegios católicos es contribuir activamente a la mejora de la educación en cada país, desde una perspectiva evangélica y transformadora. Esto implica fortalecer la identidad católica de las escuelas, generar proyectos de calidad con sentido humano y espiritual, y promover una cultura educativa centrada en la dignidad de cada persona, el bien común y el desarrollo integral. Apostar por una mejor educación es un acto de fe y compromiso con el futuro.

 

  1. PROMOVER UNA EDUCACIÓN INTEGRAL

 Inspirada en el Papa Francisco, la federación debe impulsar una educación que forme cabeza, corazón y manos. Esto significa integrar la fe y la razón, el pensamiento crítico y la compasión, el saber y el servicio. Una verdadera educación católica responde a los desafíos sociales y culturales del mundo contemporáneo, trabajando por la justicia, la paz, la inclusión y el cuidado de la Casa Común.

 

  1. SER MOTOR DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL

El Papa Francisco nos convocó a reconstruir el pacto educativo roto, y la federación tiene el deber de liderar este proceso desde la escucha, el diálogo y la participación de todos. En un estilo sinodal, la federación impulsa la corresponsabilidad entre familias, escuelas, comunidades y Estados, para que juntos se construya una educación basada en la solidaridad, el encuentro y la esperanza.

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