Oscar A. Pérez Sayago
Secretario General
Confederación Interamericana de Educación Católica
Fidelidad dinámica al Evangelio
“Una identidad que se enraíza en Jesús y su mensaje, pero que se actualiza constantemente ante los signos de los tiempos.”
La escuela católica no se limita a repetir fórmulas del pasado: vive una fidelidad creativa, capaz de reinterpretar el mensaje evangélico en contextos cambiantes. Esto implica:
- Anunciar a Cristo con un lenguaje accesible y pertinente.
- Revisar prácticas pedagógicas a la luz del Evangelio.
- Promover una espiritualidad que responda a los desafíos éticos, culturales y sociales contemporáneos.
Es una fidelidad encarnada en la historia, que no teme innovar porque se sabe guiada por el Espíritu.Diálogo entre tradición y contemporaneidad
“Integra la herencia espiritual y pedagógica de la Iglesia con las preguntas, desafíos y saberes del mundo actual.”
La identidad católica no es una cápsula cerrada, sino un tejido vivo que se construye en diálogo:
- Con las ciencias, las tecnologías y la cultura juvenil.
- Con las nuevas pedagogías y modelos de escuela.
- Con otras tradiciones religiosas y culturales.
Este diálogo permite mantener coherencia y relevancia: la escuela católica se convierte en un espacio donde la tradición se renueva y se enriquece, sin perder su esencia.
Protagonismo comunitario en la misión
“La identidad se construye en comunidad: familias, docentes, estudiantes y administrativos son actores activos en una misión compartida.”
La escuela católica no es obra de individuos aislados. Su identidad se fortalece cuando:
- La comunidad educativa participa activamente en el proyecto institucional.
- Se promueven procesos de corresponsabilidad y liderazgo compartido.
- Se articulan redes con el entorno, la Iglesia local y otras instituciones sociales.
La misión evangelizadora se vuelve significativa y transformadora cuando todos se sienten parte y responsables del sentido profundo de educar.




