¿Qué hacer y qué no hacer cuando se implementa un proyecto de lectura en la escuela? (Demo)

¿Qué hacer y qué no hacer cuando se implementa un proyecto de lectura en la escuela?

En los últimos años, la formación de lectores ha adquirido nuevos desafíos y significados. Hace apenas un par de décadas, formar lectores en la escuela, se relacionaba únicamente con animar a la lectura, hacer actividades divertidas a partir de la lectura de un libro, no había una cultura de evaluación para la mejora de resultados ni una necesidad clara de mejorar la competencia lectora. En este corto tiempo, las exigencias de lectura del mundo contemporáneo se han reflejado en la escuela y los maestros manifiestan la necesidad de contar con herramientas que les permitan verificar que sus estudiantes están comprendiendo lo que leen. En Beereaders nuestro principal objetivo es apoyar a los profesores y profesoras con herramientas de diagnóstico y evaluación para enfrentar las exigencias que tienen en la formación de lectores, y al mismo tiempo, a través de actividades retadoras y divertidas, hacer que los estudiantes desarrollen el gusto por la lectura y no la perciban como algo aburrido o estresante.

Una vez que el colegio ha decidido implementar un proyecto de lectura, será importante fomentar algunas prácticas y evitar otras. Aquí te invitamos a revisar qué hacer y qué no hacer cuando se implementa un proyecto de lectura en la escuela:

Qué no hacer cuando se implementa un proyecto de lectura en la escuela:

  • “Evaluar por evaluar”. En los últimos años, la evaluación educativa tomó gran relevancia y en muchos casos se implementó la evaluación de la lectura de manera rigurosa, sin embargo, la evaluación de la comprensión lectora pierde sentido si no se tiene un parámetro claro y un plan de mejora. Evaluar sin un análisis de los resultados y un plan de mejora no solo evita tener un buen resultado sino que hará que los estudiantes se sientan presionados y en muchos casos frustrados.
  • No funciona “hacer por hacer”. Hay que recordar que toda actividad en el aula debe tener un objetivo didáctico claro; aunque ese objetivo sea leer por placer, debemos tener claro el objetivo y explicarlo a los alumnos. Si vamos a leer para después escribir, debemos comunicarlo a los estudiantes, dar pautas acerca de lo que vamos a escribir y posteriormente valorar los textos con parámetros claros para después poder mejorarlos.
  • No funciona solo animar. El término “animación a la lectura” apela únicamente a la búsqueda del placer lector. Los maestros debemos ser conscientes de que es tarea de la escuela asegurar la competencia lectora; a veces, debemos abordar textos que no resultarán placenteros en su lectura, pero una vez que logramos comprenderlos habrá un placer, el placer que da resolver algo, aprender algo y eso es mucho más trascendental que únicamente animar a leer.
  • No funciona leer solo un tipo de texto. En ocasiones, los profesores nos angustiamos mucho sobre los textos que leemos en la escuela; para dar pasos seguros escogemos solo un tipo de texto, la selección suele basarse en los propios gustos o intereses del profesor; si mantenemos la lectura solo en cierto tipo de textos estamos limitando el universo de los estudiantes y en muchos casos estamos impidiéndoles que encuentren el tipo de texto que les va a gustar o a enganchar.

Lo que se debe hacer:

  • Ser maestros lectores, es imposible compartir lo que no tienes; el gusto por la lectura es algo que quien lo tiene, siempre sentirá necesidad de transmitirlo.
  • Generar espacios donde los estudiantes expresen sus puntos de vista acerca de lo que leen; darles a los alumnos voz y voto como lectores les brinda cercanía e interés. Los estudiantes del siglo XXI están acostumbrados a participar, escribir lo que piensan, defender sus posturas; la escuela debe ser un espacio en el cual también puedan hacerlo.
  • Partir de sus referentes; cuando los maestros incorporan actividades de lectura que los estudiantes, fuera de la escuela ya realizan, como grabar un video, hacer un tráiler, escribir en un blog acerca de lo que leyeron… Los niños, niñas y adolescentes perciben que la lectura es compatible con su vida cotidiana.

Por último, es muy importante tener claro que la formación lectora no termina al concluir la etapa escolar, los nuevos tiempos nos exigen aprender a lo largo de toda la vida y también a continuar nuestra formación lectora, en nuevos formatos, diversas estructuras, distintos niveles discursivos, etc… En ese sentido, es preciso ver a la formación lectora no como una meta sino como un camino para asegurar la ciudadanía plena en una sociedad democrática y participativa.

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Autor: Irma Ibarra, Directora de Contenido de Beereaders.
Publicado por: www.beereaders.com
Fecha de consulta: 13/10/2021

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