¿Leer es divertido? (Demo)

Probablemente el acto lector es una de las actividades con mayor reconocimiento y prestigio social; es incuestionable su utilidad para el desempeño académico, su eficacia para conocer otras realidades, desarrollar la imaginación, inteligencia y creatividad.  Sin embargo, en las encuestas de hábitos de lectura y consumo cultural que se hacen a lo largo y ancho del nuestros países, los encuestados pocas veces se declaran lectores; probablemente porque asociamos ese acto tan poderoso y culturalmente valioso a una capacidad superior o propia de cierta élite, por lo tanto, resulta mejor quedarse al margen; validar y promover desde lejos ese mundo que admiramos pero sin sentirnos parte de él. En contrapartida, cada resultado abrumador en las mediciones de comprensión lectora nacionales e internacionales provoca iniciativas, cambios curriculares y programas de lectura que suelen tener la duración del ciclo de gobierno o el tiempo que tarda en aplicarse la siguiente prueba.

Hace algunos años, en mi país (México), se hizo una enorme campaña titulada Leer es divertido;  futbolistas, actores, músicos y cantantes, posaban en grandes espectaculares colocados en las paradas de autobús, metro y vías concurridas de las ciudades más importantes, mostrando su mejor ángulo con una bella sonrisa, un libro en la mano y el slogan Leer es divertido.  En ese mundo de gente hermosa y feliz no se reflejaban mis experiencias lectoras intentando descifrar un contrato, releyendo textos académicos para proponer soluciones en mi trabajo, escribiendo al margen conceptos que debo revisar para poder comprenderlos… no, leer no siempre es divertido. Tampoco es divertido sufrir con los personajes de los textos literarios, angustiarse junto a ellos, vivir sus duelos y búsquedas con el deseo de que ese mundo no termine, pero al mismo tiempo avanzar con prisa hasta llegar a la última página.

Cuando logramos comprender, resolver, aclarar y aprender algo nuevo; el esfuerzo, ojeras y cansancio tienen su recompensa: el placer que solo ocurre cuando las puertas del conocimiento y la imaginación se abren.

Tal vez, si ampliamos nuestro concepto de lectura podríamos sentirnos incluidos y reconocidos como lectores, tal vez si le quitamos las envolturas y etiquetas a la lectura  nos sentiremos parte de ese mundo del que siempre debimos formar parte; en palabras de Emilia Ferreiro: …La lectura no es un lujo ni una obligación: es un derecho. Hoy, que tenemos tanto por reconstruir, es el mejor momento para tomar la palabra y leer para escribir nuestra nueva realidad, y sí, esta vez puede ser divertida.

 

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Autor: Irma Ibarra, Directora de Contenido de Beereaders.
Publicado por: www.beereaders.com
Fecha de consulta: 14/12/2021

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