«ALIMENTEMOS LO BUENO Y PONGÁMONOS AL SERVICIO DEL BIEN» (Demo)

PRÁCTICAS ECONÓMICAS TRANSFORMADORAS EN LA COMUNIDAD CRISTIANA ESCOLAPIA

El presente artículo recoge las iniciativas promovidas en la Comunidad Cristiana Escolapia de la Fraternidad Escolapia de Itaka. trataremos de responder a una pregunta: ¿Qué prácticas económicas encontramos que generan transformación? De este interrogante se deriva necesariamente otro, llamado a quedar abierto: ¿Cómo reforzamos y actualizamos estas prácticas, así como generamos otras, para ser más fieles a este compromiso transformador?

El compartir económico a través del diezmo

El diezmo es una forma de compartir económico de la que, por su valor y significatividad, tratamos de dar testimonio ante el resto de la comunidad cristiana y, especialmente, en el proceso de jóvenes que vienen por detrás en los grupos del Movimiento Calasanz.

Merece la pena subrayar algunos elementos del diezmo que lo convierten, desde nuestro punto de vista, en una experiencia muy significativa en cuanto a transformar las relaciones económicas. En primer lugar, por lo que supone como compromiso permanente de desprenderse de parte de los recursos personales o familiares, para destinarlos a solidaridad. Aunque ese desprendimiento sea limitado (no olvidemos que seguimos conservando la gran mayoría de los ingresos), nos conecta con la propuesta evangélica de desapego hacia lo material y de solidaridad con quienes sufren, de forma parcial pero concreta.

Por otra parte, otro elemento destacable del diezmo es su valor de testimonio por tratarse de un modelo de solidaridad ciertamente contracultural, en el sentido de que se contrapone a formas solidarias centradas en el individuo donante («ayudo con lo que me parece, cuando me parece, para que se destine a lo que yo decido…»), que a veces acaban asemejando la solidaridad económica a un acto de consumo más.

Lejos del individualismo, el diezmo es una forma de compartir solidario con una lógica profundamente comunitaria. Hasta el mismo hecho de hablar de ello abiertamente en comunidad y dejarse interpela, es también una rareza en la sociedad actual, incluso más que la donación económica en sí. No digamos ya si utilizamos un lenguaje positivamente provocador: no doy el diezmo, sino que devuelvo el diezmo, puesto que los bienes materiales, antes que a mí, pertenecen al común de las personas (esto es el destino universal de los bienes, principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia).

Finalmente, hay que subrayar también que el diezmo es, en nuestro caso, un medio indispensable para la misión escolapia, ya que sin él no podrían sostenerse muchos proyectos dirigidos a las personas y comunidades más pobres. Esto enlaza con el modelo solidario de la red Itaka–Escolapios, que más adelante mencionaremos también.

El modelo económico de la red Itaka–Escolapios.

Itaka–Escolapios es una entidad creada y sostenida por la Orden y la Fraternidad de las Escuelas Pías, como plataforma de misión compartida institucional entre ambas realidades y con quien quiera colaborar. El funcionamiento como red sigue los principios de corresponsabilidad e interdependencia solidaria en el sostenimiento e impulso de los proyectos, poniendo en común los recursos económicos de la red y dando prioridad a aquellos proyectos que responden a las realidades más empobrecidas.

Esto permite disponer de un fondo común de solidaridad, alimentado gracias a los diezmos, aportaciones de las demarcaciones y otros ingresos (campañas, personas socias, etc.) con el cual es posible poner en marcha y sostener cientos de proyectos escolapios que no son autosostenibles (por trabajar con personas pobres y excluidas), sin estar condicionados a la existencia de ayudas públicas o privadas específicas para ellos. Así mismo, la corresponsabilidad implica también que los planes, presupuestos e información económica sobre la marcha de los proyectos son compartidos en la red, con lo cual este modelo permite avanzar conjuntamente en dinámica de planificación y en rendición de cuentas.

Observemos, por ejemplo, que las propias campañas de solidaridad de Itaka–Escolapios, que nos resultan tan conocidas y apreciadas, han ido evolucionando desde formas de solidaridad más tradicionales hacia esta manera de compartir en red. Con estas campañas ya no se trata de «enviar» dinero bilateralmente de un lugar a otro, sino que aportamos a un fondo común para el sostenimiento de la misión escolapia que, cada año, se centra en una parte de dicha misión o en un tipo de acciones concretas que requieren especialmente de ese impulso solidario.

Así mismo, gracias a nuestra plataforma de solidaridad compartida, colaboramos puntual o permanentemente con otros proyectos y entidades aliadas (en el caso de Bilbao, por ejemplo, desde hace mucho tiempo con Aldauri y Bidesari), construyendo red más allá de Itaka–Escolapios.

Participación en iniciativas de economía alternativa y solidaria.

Una importante vertiente que ha ido ganando peso en la Comunidad Cristiana Escolapia es el compromiso y participación efectiva en iniciativas y experiencias de economía alternativa y solidaria.

Sin duda, en este ámbito es especialmente destacable lo relativo a las finanzas éticas y, en particular, la experiencia de Fiare – Banca Ética. El compromiso de la Comunidad Cristiana Escolapia con esta iniciativa data de los mismos orígenes fundacionales de Fiare, con la participación de numerosas personas socias de nuestra comunidad e, institucionalmente, de Itaka–Escolapios y la Provincia Emaús como socias y parte de la red de organizaciones impulsoras del proyecto.

Además de la suscripción de capital social de esta cooperativa de crédito, vamos dando pasos —aunque nos queda aún por avanzar— para incorporar la banca ética a nuestra operativa financiera, a través del uso tanto de cuentas corrientes como de depósitos bancarios en Fiare.

Otro ámbito donde hacer efectivo ya nuestro compromiso comunitario con la economía alternativa y solidaria es el de la energía. En este caso, los pasos más destacables los hemos dado con Goiener, cooperativa de generación y consumo de energía renovable, que es ya nuestro proveedor de suministro eléctrico en todos los contratos cuyo titular es Itaka–Escolapios (hogares, albergues, locales…), además de ser también entidad socia de esta cooperativa.

De manera similar, aunque más incipiente, en el campo de la telefonía, Itaka–Escolapios se ha hecho socia de Somos Conexión, cooperativa de telecomunicaciones surgida también de la economía social, con quien hicimos una prueba piloto para los pisos de APM en Bilbao y tenemos ya once contratos de fibra óptica.

Para terminar este bloque, vamos a hacer mención especial a un paso significativo dado recientemente, en este caso en la presencia escolapia de Zaragoza. Desde este mismo curso, completando un proceso iniciado hace unos años, la Fundación Itaka–Escolapios es propietaria de una empresa de inserción ubicada en esa ciudad: Le damos la vuelta, S.L. Se trata de un proyecto surgido desde la CONFER en 2012, en el que como escolapios siempre hemos estado muy presentes y cuya titularidad ahora hemos asumido, para acompañar en su desarrollo y potenciar la vinculación con nuestra misión.

En concreto, Le damos la vuelta es una empresa social sin ánimo de lucro que se dedica a la recogida, restauración, venta y entrega social de artículos infantiles (ropa, juguetes, utensilios…). Además de fomentar la sostenibilidad y el consumo responsable, con su actividad ofrece oportunidades de formación y empleo a personas vulnerables, por lo cual ostenta la calificación de empresa de inserción y se rige por los criterios de este tipo de entidades.

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Autor: IGOR IRIGOYEN
Publicado por: rpj.es
Fecha de consulta: 05/04/2022

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